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La terrible colisión que sufrió el submarino Pacocha por el carguero japonés “Hyowa Maru” en la costa peruana, trajo consigo una historia que, tras un año de silencio, llegó hasta el Vaticano para ser investigada durante 13 años y, finalmente, ser corroborada como un milagro logrando la beatificación de la religiosa. Este testimonio fue el del oficial de la Marina de Guerra peruana, Roger Cotrina Alvarado, quien, implorando a la hermana Marija Petkovic, logró cerrar con fuerza descomunal la compuerta que permitía el ingreso de agua al compartimento del submarino.

La noche del 26 de agosto de 1988 el submarino Pacocha, de la Marina Peruana, fue impactado por una embarcación japonesa; el daño producido hizo que el submarino se hundiera. Solo 25 tripulantes lograron escapar antes que la nave se fuera a pique. Tras la muerte del capitán, el teniente de navío, Roger Cotrina, tomó el mando entre el desmesurado esfuerzo por salvarse. Los 22 marinos atrapados luchaban contra la presión del agua que inundaba la nave de mil 870 toneladas.

Durante el desastre, el teniente y los demás sobrevivientes, se parapetaron en los puntos donde el agua no había dado lugar. Cotrina estaba preparado para morir, lo presentía entre la oscuridad y los desesperados gritos de la tripulación. En ese momento, recordó la estampita de la religiosa que alguna vez había recibido: una luz le indicó el camino a la compuerta por donde ingresaba el agua con una furia que sólo el mar posee. A fuerza de pulso e implorando a la hermana Petkovic su ayuda, logró cerrarla en la profundidad del océano.

Cotrina conoció a la hermana Marija Petkovic mediante el libro “Testimonio de Amor”, que recibió de manos de una hermana de la congregación durante un periodo en el hospital. Un religioso croata realizó la traducción al español de este ejemplar que contenía la biografía de la beata y los inicios de su congregación “Hijas de la Misericordia”, pero fue el afán por ayudar a los pobres del mundo lo que verdaderamente impresionó al marino. La Curia Militar Peruana consideró el hecho como un milagro. El caso ingresó a la Congregación de las Causas de los Santos, que fue investigado en un largo proceso que duró 13 años.

En Roma el caso fue declarado como un acontecimiento inexplicable “en los modos según la razón y ciencia”, por la manera inefable con la que el marino logró cerrar la compuerta. El 15 de noviembre del 2002, el Congreso Especial de Consultores de Teólogos de los Padres, Cardenales y Obispos dio como un hecho milagroso el que le tocó vivir al teniente Cotrina. Posteriormente la Congregación de las Causas de los Santos y el Papa Juan Pablo II, dieron el decreto esperado.

El Sumo Pontífice ofició una homilía de beatificación, el 6 de junio de 2003, en la ciudad croata de Dubrovnik, donde reconoce a la primera mujer de este país como beata, la hermana Marija Petkovic. Miles de peregrinos siguieron el acontecimiento de cerca, bajo el sol que iluminaba la ceremonia; incluso el marino peruano se presentó con su uniforme de gala para ser testigo del reconocimiento de quien fuera la salvadora de los hombres de mar.

La Beata María de Jesús Crucificado Petkovic fue generosa con los niños huérfanos víctimas de la guerra (Croacia), y guía de varias asociaciones que se ocupaban de alfabetizar a los pobres. En los años 20 se inició la congregación “Hermanas de la Misericordia”, siendo ella, Petkovic, la Superiora General que guió y fundó varias instituciones para niños necesitados y ancianos. Vivió en América Latina y su sueño, que no logró por la guerra, fue el de conocer el Perú, donde fundó, desde Roma, un hogar y un colegio para niñas llamado “Nuestra Señora de la Misericordia”.

Las Hermanas de la Misericordia contribuyen a continuar el anhelo de la Beata Petkovic, el sueño de proteger a los niños desamparados, víctimas de la crueldad. Desde algún lugar vigila que los seres desvalidos tengan el hogar y la educación que diseñó con el amor que solo una santa posee. Sus restos descansan en un santuario establecido en la Casa de la Congregación en Blato (Korcula, Croacia). Falleció en fama de santidad el 9 de julio de 1966 en la ciudad de Roma.

En el Cono Norte se encuentra la “Escuela Hogar de Niñas Nuestra Señora de la Misericordia”. Esta institución es regentada por las siervas de la congregación “Hijas de la Misericordia”. Fue fundada por la beata Marija desde Roma, actualmente cuenta con 180 internas, muchas de las cuales ingresaron a este lugar desde muy pequeñas en donde, además de tener un hogar, reciben la educación que desde sus inicios la beata Petkovic consideró esencial para los niños abandonados.
 
         
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