EL DESAFÍO DE LA
EDUCACIÓN:
EL TESTIMONIO DE GUARDINI
(I PARTE)
|
El teólogo
italo- alemán Romano Guardini (1885-1968)
es seguramente, también en el campo pedagógico,
una de las figuras mas representativas del siglo
XX, porque, en la dramática situación
de postguerra de la Alemania derrotada y humillada
de 1919, supo plantear como central el problema
de la educación para reconstruir una sociedad
nueva. Maestro y educador de los jóvenes
por más de cuarenta años, el Papa
Juan Pablo II lo señalo entre los grandes
teólogos alemánes, en su visita
a Colonia en 1985.
Guardini reformuló el tema clásico
de la Bildung según su origen medieval,
es decir, no solo como formación de la
persona, sino más bien como el conformarse
del individuo en la relación y dependencia
libre de una autoridad, maestro- a su propia imagen
ideal, a la propia forma, Bild, verdadera.
Ya en los años de los estudios de Teología
el objetivo de Guardini, que de alguna forma coincide
con una exigencia personal de aclaración
de la propia experiencia humana y vocacional,
es identificar una metodología adecuada
para alcanzar un conocimiento global y orgánico
de la realidad; esta preocupación se manifiesta
no solo en la preparación de la tesis de
licenciatura y en la disertación para conseguir
la libre docencia1, sino también determina
el planteamiento del primer escrito publicado,
Gesensatz und Gesensatze (1917), que contiene
la formulación inicial de su sistema filosófico.
Esta misma inquietud mueve los otros escritos
de este periodo, El espíritu de la Liturgia
(1918), El sentido de la Iglesia (1921) y Formación
litúrgica (1923), para desembocar en la
presentación del curso universitario, La
cosmovisión católica (1923) y en
la reelaboración del texto de 1917, La
oposición polar (1925).
El planteamiento de La oposición polar
tiene una importante aplicación en el campo
pedagógico, porque, antes que nada el fenómeno
educativo se puede interpretar como unidad en
tensión, como presencia de diferentes polaridades
en acción: la dimensión subjetiva
y objetiva, la dimensión personal y social,
lo que corresponde a la naturaleza y a la cultura,
el momento teorético y la verificación
práctica. Sobre todo su lectura permite
fundamentar la dinámica educativa como
experiencia abierta a la trascendencia: siendo
constitutiva de la realidad, del constituirse
del mundo y de la persona, designa un conducir
fuera de sí, hacia lo que es distinto de
sí o bien hacia lo que es más que
uno mismo, análogamente, por lo tanto,
al fenómeno educativo, que es crecimiento
en la realidad.
Con el madurarse de la responsabilidad hacia el
movimiento de la Juventus y de Quickborn, crece
también una solicitud profunda, un ansia
(sorge) por el destino del individuo y de la sociedad.
Este paso decisivo determinó en el itinerario
intelectual de Guardini un giro antropológico,
acentuado por las mismas preocupaciones del curso
que dictaba; esta nueva temporada se abre con
Las cartas del Lago de Como (1927) y culmina con
su obra más significativa de antropología,
Mundo y persona (1939). El conocimiento asume
definitivamente las características del
encuentro con las cosas y el acto del conocimiento
se define como un “ver”, la visión,
sea de la esencia, sea del dato que está
delante al sujeto.
Gian Corrado
Peluso
1
En la Universidad de Bonn, sustenta la
tesis Die Lehre wom lumen mentis von der gradatio
entium und von der influentia sensus et motus
und ihre Bedeutung fur den Aufbau des Systems
Bonaventuras, publicada en 1964. |