En estos últimos meses, el mundo
se encuentra aguardando, con tensa calma, el desenlace de
una posible guerra en el Medio Oriente. La violencia se
presenta también ante nuestros ojos: las calles se
llenan de una versión urbana de salvajismo que, bajo
el riesgo de una mal entendida democracia, remece los cimientos
de la sociedad. En otras latitudes, niños, hombres
y mujeres conocen sólo este status quo. Generación
tras generación, muchos valores se vienen poniendo
en crisis la experiencia de la familia y de la convivencia
civil. ¿Qué es lo que guía a la historia
del hombre contemporáneo? ¿Será, acaso,
la violencia y el desastre el signo de nuestro tiempo?