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La nave de los pícaros. Investigaciones
sobre la novela picaresca de Fernando Rodríguez
Mansilla es una inteligente reflexión sobre
la narrativa picaresca , tanto de carácter
estético-literario como desde una perspectiva
historicista y culturalista que no olvida el contexto
histórico que vio nacer estas obras, la
«conflictiva» sociedad española,
para utilizar un adjetivo de Américo Castro,
ni las propias contradicciones, intrínsecas
y sociales, que el género revela, sobre
todo en oposición a las opciones literarias
cervantinas que le sirven de contrapunto. En tal
sentido, el rastreo de la forma picaresca abarca
un análisis de sus más preclaros
cultores: Lazarillo de Tormes (1554), de autor
anónimo, y el célebre Guzmán
de Alfarache, en sus dos partes (1599 y 1604),
de Mateo Alemán, obras que configuran una
primera etapa de consolidación del género.
Frente a ellas se presenta otra pareja de obras
picarescas, posteriores, que transitan insospechadas
sendas: el Buscón don Pablos (fechado alrededor
de 1604), de Francisco de Quevedo, y La pícara
Justina, de López de Úbeda (1605). A ello se le suma un estudio detallado de lo picaresco
y su presencia (tanto sus elementos y personajes,
como sus estrategias) en la ficción cervantina,
y cómo esta, finalmente, termina por desmantelar
las convenciones literarias de dicho género,
como hará el ingenio alcalaíno con
toda otra forma literaria existente.
Contenido
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I.
Un género problemático
II. El pícaro
y su señor
2.1.
Lázaro y Vuestra Merced
2.2. El gracioso Guzmán y su público
2.3. Pablos y los caballeros
2.4. La parlera Justina
III. La justa de
la picardía
IV. Los pícaros
en su nave
V. Cervantes y la
picaresca
VI. El fin de la
contienda
Bibliografía
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